| Un estudio alerta sobre las diferencias entre el abuso escolar tradicional y el 'ciberacoso' | |
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| Martes 17 de Abril de 2012 01:51 | |
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Un trabajo de Jennifer Shapka, profesora asociada en la Facultad de Educación de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), que estudió a 17 mil alumnos de Vancouver entre los grados 8º y 12º, con un seguimiento que involucró a 733 estudiantes de entre 10 y 18 años de edad, muestra que los niños y los jóvenes no perciben del mismo modo el ciberacoso con las formas tradicionales de abuso escolar. Por esta razón, Shapka sostiene que "no deberÃamos asumir que las intervenciones existentes (para combatir el problema) tienen sentido cuando las agresiones son en lÃnea". Los resultados muestran que entre el 25 y el 30 por ciento de los jóvenes reportan haber experimentado o tomado parte en actos de ciberacoso, comparados con un 12 por ciento que dicen haber experimentado o tomado parte en alguna forma de abuso tradicional. No obstante, "los jóvenes afirman que el 95 por ciento de lo que ocurre en lÃnea fue "en broma", y sólo el restante 5 por ciento "para hacer daño", dice Shapka. "Está claro que los jóvenes subestiman el nivel de daño asociado al ciberacoso", concluye la investigadora, y explica que "los estudiantes deben ser educados para comprender que ese "en broma" tiene graves implicancias". Ser victimizado en lÃnea puede tener consecuencias serias para la salud mental, el bienestar durante el desarrollo y los logros académicos, dice Shapka. El casos extremos han sido reportados suicidios. De este modo, los programas y campañas para hacer de Internet un espacio seguro necesitan ser ajustados a esta realidad, teniendo en cuenta la percepción real que tienen los niños y los jóvenes sobre sus acciones "virtuales" y las que ocurren en "la vida real". Fuente: Universidad de la Columbia Británica, Canadá. Leer nota original |
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El abuso escolar tradicional se asocia, por lo general, con un desequilibrio de fuerzas entre vÃctima y agresor, la búsqueda activa de una vÃctima y una agresión concreta. Un estudio muestra que el ciberacoso no responde a estos patrones, y que en él los roles de acosador, vÃctima y espectador son intercambiables.
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