| Mentiras y fantasÃas de la capacitación docente en TIC | |
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| Cuando el ex presidente de los EEUU Bill Clinton visitó la Argentina en 2001, en ocasión de inaugurarse el portal educ.ar, hizo uno de los comentarios más desopilantes de la historia de la incorporación de tecnologÃas a la educación. Dijo Clinton a sus huéspedes: "Uno de sus éxitos es que capacitan primero a los maestros antes de conectar a todas las escuelas. Ustedes lo hacen mejor. TendrÃamos que haberlo hecho asÃ". Algún alcahuete le habÃa soplado al oÃdo una de las habituales ensoñaciones de los polÃticos locales como si se tratase de un hecho consumado, y Clinton descerrajó la observación de marras frente a una audiencia que habÃa pagado mil dólares per capita sin saber que el ticket incluirÃa el privilegio de ver a un ex presidente norteamericano haciendo el ridÃculo. Es que por aquel entonces ministros, secretarios de Estado y funcionarios de todo rango prometÃan la capacitación de cientos de miles de docentes en plazos perentorios, y la conexión de todas las escuelas nacionales en menos que canta un gallo. Una extensa nota del prestigioso periódico La Nación titulada "El sueño de la conectividad global", resumÃa las múltiples y variadas promesas de los burócratas de turno, incluÃda las del gobierno de la ciudad de Buenos Aires para conectar a 50 mil docentes. Al cabo, como cualquier educador argentino sabe, el fait accompli que los aduladores del oficialismo le presentaron a Clinton era una burda mentira, producto de la afiebrada fantasÃa de los funcionarios y una pieza más del siempre torpe propagandismo polÃtico. Nunca se capacitaron 400 mil docentes, ni la mitad, ni la mitad de la mitad, ni la décima parte mediante programas gubernamentales, en 2001 y en toda la década que le siguió. Cálculos extraoficiales fijan la cifra real en unos pocos miles de "capacitados", y en cuanto a escuelas conectadas, mejor ni hablar. Como si fuera poco pretender que entrenando a unos pocos cientos de docentes por año se puede generar la masa crÃtica que arrastre al resto hacia la sublime transformación deseada, la capacitación docente en el uso de nuevas tecnologÃas, tal como la vienen proponiendo los proyectos oficiales desde el principio, también vulnera los más elementales principios de la pedagogÃa. Veamos: operar una computadora es una tarea eminentemente práctica, y por ende el mejor modo de aprender es practicando, actividad que ya es rara en los cursos de capacitación, y se vuelve casi una imposibilidad en la escuela, donde los maestros no disponen de horas libres rentadas para profundizar sus conocimientos, y si consiguen algunas como dádiva, son de común insuficientes. Además, operar una computadora es apenas el primer paso hacia su aprovechamiento pedagógico. Lo importante para un maestro es cómo enseñar con recursos informáticos, y la ansiedad de los capacitadores por avanzar hacia esta problemática provoca, casi siempre, que se sobrevuele apresuradamente el conocimiento operativo, sin el cual ninguna actividad pedagógica será posible o, cuando menos, sencilla. En efecto, una mala capacitación técnica de base produce un docente inseguro, que difÃcilmente llegue a sentirse cómodo al adentrarse en las complejidades de la didáctica informatizada, y que naturalmente tratará de escapar al inevitable enfrentamiento con alumnos que, aunque no necesariamente sean "usuarios expertos" en un sentido cabal, se sienten como peces en el agua frente a un teclado y confÃan ciegamente en ellos mismos, incluso en ausencia de todo fundamento. Otro aspecto donde fallan seriamente los programas oficiales de capacitación en el uso de TIC es en la evaluación de los aprendizajes. Por lo general, se los evalúa a través de un "trabajo práctico" que es calificado positivamente no importa cuán horrible haya sido el resultado. Aunque tampoco es crucial que haya habido un resultado, porque todos saben que los maestros tienen poco tiempo libre y puede disculpárselos si al final de un curso entregan "lo que tengo hasta ahora". En tales circunstancias, la conciencia de los tutores parece aliviarse aplicando el recurso de acompañar la inevitable felicitación final con algunas recomendaciones "crÃticas" en una vena cordial, "para que la próxima vez te salga mejor". Lo cierto es que pocas veces hay una próxima vez, o en todo caso nadie lo sabe, porque tampoco se hace un seguimiento de esos docentes que el sistema registra automática y generosamente como "capacitados". Llegados a este punto es imposible no pensar qué serÃa de nosotros si los cirujanos y los ingenieros, por citar dos profesiones donde la ignorancia y la ineptitud suelen tener gravÃsimas consecuencias, fuesen capacitados con la misma tolerancia con que se capacita a los educadores. ¿Será que nuestra labor es secundaria, poco relevante, falta de importancia? Una estrategia particularmente curiosa de la capacitación docente en TIC es la de "entrenar entrenadores", presumiendo que el conocimiento se propagará en progresión geométrica al pasar de un maestro a dos, de dos a cuatro, y asà sucesivamente. El que se venga intentando esto desde hace décadas sin resultados observables parece dejar indiferentes a sus promotores. Por último, cuando algún burócrata se empecina en averiguar si la capacitación fue eficaz, se recurre a la fantochada de un cuestionario de "satisfacción del cliente", compendio de ambigüedad y subjetivismo del que finalmente sólo se atiende a los comentarios positivos, bajo la presunción de que cualquier crÃtica o queja tiene motivaciones polÃticas o es producto de la "resistencia al cambio". Estas y otras tantas aberraciones están a la orden del dÃa en la capacitación docente sobre el uso de nuevas tecnologÃas, y los resultados están a la vista: tras décadas de anuncios y promesas la escuela no se transforma. y los esfuerzos por acercar lo mejor de la tecnologÃa al salón de clases apenas si se traducen en unos pocos y efÃmeros proyectos de aula, superficiales e inconducentes, que los burócratas se encargan de amplificar a niveles ensordecedores amparados en la ignorancia y el desinterés social. Sin embargo, tras la breve y banal algarabÃa que los medios reproducen por desidia e ignorancia, se impone el silencio: el sordo, y sórdido, vacÃo total de la incompetencia. Hoy, con el modelo 1 a 1 afianzándose en el paÃs y en la región para resolver al menos la cuestión elemental del equipamiento, es vital que aprendamos de la experiencia para diseñar un plan de capacitación docente en el uso de nuevas tecnologÃas que no esté condenado al fracaso antes de nacer. Para eso hay una condición fundamental e ineludible: aplicar la más alta exigencia a todos los procesos.
¿Qué es lo que hace que los polÃticos y sus acólitos crean tan firmemente que mentir y fantasear sobre acciones ficticias y programas imposibles les genera un rédito mayor que concretar planes realistas y posibles? Nadie lo sabe. Pero lo cierto es que si no conseguimos producir estrategias serias, exigentes y eficaces para capacitar en poco tiempo a una enorme masa de docentes en las nuevas artes tecnológicas, nuestros sistemas educativos seguirán siendo anacrónicos e incompetentes. Es fácil engañar a los que vienen de paso, como a Clinton, y por un tiempo también se puede engañar a la opinión pública, pero las mentiras y las fantasÃas de los polÃticos jamás conseguirán mejorar un ápice la educación, por más que insistan en ellas. © Copyright 2011, SÃntesis Educativa y Hugo M. Castellano. |
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Comentarios
Un docente con mas de 40 horas semanales frente al curso, distribuidos en dos, tres o mas escuelas no dispone de tiempo para cambiar sus prácticas. DeberÃa trabajar solo 30 hs y asistir a una capacitación obligatoria semanal sistemática y luego lo replique en el aula, con evaluación de resultados.
Habiendo leÃdo ávidamente lo que decÃas hace unos años, antes de que asumiera el actual gobierno nacional en Argentina, me pregunto si tu posición en 2011 está lo suficientemente actualizada... ¿no te parece que el hecho de que los docentes de escuelas secundarias también reciban netbooks por el plan conectar igualdad es una forma de capacitarlos? ¿No habrÃa que mencionar esa iniciativa gubernamental en tu nota? Y gracias por publicarnos!