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Síntesis Educativa
 
Entrevista a Pedro Godoy: "la educación no obedece a las leyes del mercado" Imprimir Correo electrónico
Domingo 04 de Septiembre de 2011 01:35

Pedro GodoyA raíz del largo, y por momentos violento, conflicto que vienen protagonizando gobierno y estudiantes chilenos, entrevistamos al distinguido profesor, sociólogo e historiador Pedro Godoy.


Síntesis Educativa: Tras las revueltas estudiantiles de las últimas semanas, de pronto todo el mundo descubre fallas en el hasta hace poco admirado sistema educativo chileno, y nos enteramos responde a un crudo modelo neoliberal y mercantilista, que ningún gobierno, de Pinochet a esta parte, ha intentado siquiera desarticular. ¿Cómo es que sucedió esto?

Pedro Godoy: En efecto, el modelo permanece -durante dos decenios- incólume. La revolución pingüina de 1996 que hace tambalear a Bachelet finaliza con la capitulación del liderazgo estudiantil. Gobierno y oposición festejan el montaje de una comisión de un centenar de "expertos" y se elabora un documento que se convierte en la mortaja de la insurgencia.

SE: ¿Cómo describiría la situación actual del sistema educativo chileno?

PG: Los "sostenedores" no acuden para suplir una deficiencia, sino para hacer negocio. Eso genera un clientelismo, porque a más alumnos más dinero, y es en ese momento que se desploma el rigor académico. La ampliación de la cobertura es excesiva. El país salta de 7 universidades a 123. El rango de catedrático se estropea y esas casas de estudio se eximen de la investigación y de la extensión. Carecen de biblioteca y de laboratorio. Los docentes son por horas y no por media jornada, y menos por jornada completa. Esas mismas universidades generan filiales hasta en villorrios e improvisan como catedráticos al farmacéutico, al veterinario, al agrónomo y al juez. Por cierto que también recurren a los docentes de liceos y colegios de aquel remoto Macondo...

SE: En este contexto, ¿qué piensa Ud. de las recientes declaraciones del presidente Piñera, cuando comentó al Mercurio: "sabemos muy bien que escondidas detrás de este movimiento hay otras motivaciones menos sanas"?

PG: A diferencia de Bachelet, Piñera es la derecha pura, dura y madura. Concita mayor furia que los otros mandatarios, cuyo rostro fue el de adversarios del régimen militar y cuya connivencia solapada con la ultraizquierda les permite ablandar los organismos estudiantiles y el gremio magisterial. Ello posterga brotes de rebeldía y, al producirse, logran controlarlos. Ahora el actual presidente carece de esos tentáculos. La empequeñecida ultra -reprimida por Pinochet y excluida del poder por la centroizquierda- recupera protagonismo enarbolando aspiraciones compartidas por la ciudadanía.

SE: En su reciente ensayo "Educación en Chile, ¡derrumbe de la calidad!", Ud. comenta que con el modelo neoliberal "se eleva la cobertura, pero se derrumba la calidad. El esfuerzo del alumno es innecesario pues las promociones son automáticas y se impone un 'facilismo' escandaloso. El rigor del académico se convierte en estorbo porque ahuyenta al alumno convertido en 'cliente'". ¿Cómo evalúa Ud. la relación entre el modelo desregulador, privatista y mercantilista del neoliberalismo, y los cambios en la práctica pedagógica?

PG: Los principios enumerados y que se califican de "tradicionales" se excluyen por la inestabilidad ocupacional del docente. Nadie es "de planta". Las contrataciones son renovables año a año. Directores y "sostenedores" exigen calificaciones aprobatorias, y se consiguen porque tras cada enseñante hay una familia. Esta inestabilidad tritura la ética profesional.

Desde luego, lo anotado no es todo. Como condimento surgen teorías que disminuyen la jerarquía de quien enseña: por ejemplo "todo alumno es capaz de aprender, el que lo logre o no depende del educador", "el profesor es solo un intermediario entre el saber acumulado y el alumno"... Podría reunir varias postulaciones de este tipo que apuntan a incrementar la responsabilidad del docente y a disminuir sus atribuciones. Las difunden chamanes de la cartera del rubro y psicólogas "light". Ni unos ni otras saben lo que es un aula con 30 0 40 adolescentes.

SE: Siguiendo en el terreno pedagógico, en los noventa se hablaba de "reconvertir" a los docentes para acomodarlos a las reformas que recorrían toda Hispanoamérica. ¿Será posible ahora convencer a los maestros de volver a los viejos valores, justo cuando la tecnología se derrama generosamente sobre las escuelas imponiendo su agenda de "copiar y pegar", promoviendo el "autoaprendizaje", diluyendo el rol del maestro y estimulando un nuevo "facilismo" al sugerir que el acceso instantáneo a la información poco menos que garantiza el aprendizaje y el conocimiento? ¿Cómo ve este aparente conflicto entre la vuelta a la pedagogía tradicional que Ud. reclama y el currículum oculto de la tecnología?

PG: Eso de "tradicional" es un remoquete que huele a naftalina. Hay conceptos clásicos que son invariables: el docente enseña y el discente aprende ¿Qué se puede enseñar? Sólo aquello que se sabe y que se sabe bien. Ese docente que maneja la materia al revés y al derecho genera admiración en el educando. Además ese manejo le permite profundizar lo importante y restringir aquello que no lo es. En "Misión de la Universidad" de Ortega y Gasset hay páginas luminosas sobre el particular.

SE: Ha llamado mucho la atención el modo creativo y desenfadado con que los estudiantes chilenos organizan sus marchas. Pero en medio de esa creatividad hubo enmascarados, bombas molotov y episodios de gran violencia. ¿Quiénes son sus protagonistas? ¿Qué persiguen con sus actos?

PG: Hay una irrupción de miles de egresados de la educación media humanístico-científica -antaño denominada secundaria y que se institucionaliza en el liceo- que son fruto del "facilismo" y, por otro lado, provienen de los sectores indigentes. Ese material humano, por bajo rendimiento y/o por los aranceles, no logra ingresar a las universidades. Sienten repulsa por el desempeño del padre y anhelan el ascenso social. Se conocen como "flaites". Están resentidos con su destino. El liceo edificado para prepararlos para la universidad los dejó a la intemperie y su situación económica y estrechez de horizonte los empuja a una suerte de odio a un sistema que no les ofrece nada. En no pequeña proporción protagonizan el pillaje y el vandalismo...

SE: El apoyo de la sociedad chilena a las demandas estudiantiles es virtualmente unánime. En su opinión, ¿alcanzará este apoyo popular para motorizar el cambio? ¿Será viable la idea de un plebiscito?

PG: No es fácil predecir el desenlace. Es posible que el forcejeo finalice con una negociación en la trastienda entre la cúpula del PC y La Moneda. Ha ocurrido tantas veces... El plebiscito lo veo como opción imposible. Modificar la carta o convocar a una asamblea constituyente, según mi enfoque, es fetichismo jurídico.

SE: Finalmente, ¿cómo debería estructurarse el sistema educativo ideal para nuestras sociedades hispanoamericanas?

PG: No soy experto en cómo se financian las estructuras escolares en EEUU o Europa, pero si puedo, referirme con propiedad a la tradición chilena. En todas las constituciones hasta la de 1980 aparece la educación como "atención preferente del Estado". El gobierno militar la convierte en función supletoria y tiende a delegarla en los particulares con la estrategia de suministrarles un subsidio por alumno. Eso implica el surgimiento del lucro ilícito. ¿Por qué ilícito? Porque el quehacer educativo formal no obedece a las leyes del mercado. Desde 1879 en los planteles fiscales hubo gratuidad. Lagos, Bachelet, Pinochet y quien habla son expresiones de la mesocracia que logra afianzar su status gracias a esa gratuidad.


Pedro GodoyPedro Godoy Perrín es graduado del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, hizo una maestría en la Universidad Católica y un curso doctoral en la Universidad Complutense de Madrid. Fue catedrático del Campus Macul (exonerado en 1976) y de la Universidad Arturo Prat. Ha redactado varios textos escolares de Ciencias Sociales e Históricas para la enseñanza media.
Entre sus obras destacan "Libro negro de nuestra educación", "Nacionalidad y educación" y "Socialismo del siglo XXI y otras páginas".
Entre los lauros que ha recibido por su labor se cuentan los premios Pedro de Oña (Municipalidad de Ñuñoa), Gabriela Mistral (Municipalidad de Santiago) y América Latina (Fundación Ottocar Rosario). También ha sido condecorado por Bolivia con la Orden Simón Bolívar en el grado de Caballero. Es titular de la Sociedad Científica de Chile, del Instituto O'Higginiano, y cofundador del Centro de Estudios Chilenos (CEDECH).


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